Wednesday, July 4, 2012

Cuestión de Nombre IV: ¿EyD o DyE? Buscando el equilibrio entre dos mundos

Hace unos años, se acercó al despacho una estudiante con ansías de practicar en el estudio. A diferencia de varios otros postulantes, sí se tomó la molestia de averiguar cual era lo enfoque utilizado en EMA (ahora EMA&E)

Si bien tuvo un alto puntaje en ímpetu, argumentación y conocimientos, no dejo de recordar que llamó al enfoque económico del Derecho, "una moda" y como tal destinado a una excitante pero superficial y corta vida. 

El problema es que hay algo cierto en su afirmación. Esta segunda etapa del enfoque económico del Derecho en el Perú se encuentra marcada por los jóvenes estudiantes que han captado las "enseñanzas" de la primera generación de los ponentes sobre el tema, y que con mucha excitación desean descubrir y saber más allá.

Sin embargo, los pecados capitales aún no se corrigen: 
1) Se siguen llamando eficiente o ineficiente a "todo lo que se mueve". 
2) Se sigue confundiendo análisis económico del derecho con "derecho y economia" o "economia y derecho".
3) El análisis económico del AED sigue siendo inexistente o tan superficial como en los años 30 del siglo pasado. 
4) Los más impetuosos son los estudiantes de derecho, deseosos de literatura pero que no saben distinguir entre la buena y mala bibliografía.
5) Los estudiantes de economía simplemente no se enteran, salvo muy contadas excepciones.
6) No se desarrolla aún la parte general de la economía y derecho, particularmente desde un enfoque metodológico.

Todo parece indicar que esta generación tampoco resolverá estos asuntos, porque hay algo que falta: formación económica, con enfoque en la realidad, la metodología y la crítica.

En efecto, en otros países ya se acepta que la facultad de derecho se encuentra dentro de una gran escuela de ciencias sociales, en lugar de una de humanidades o letras. Esta clasificación nunca fue representativa, pero se persistió en ella, como contraposiciones entre un plano literario y otro matemático o cientifico. Ello a su vez parte de una premisa excluyente de la cultura popular: "o sabes letras o sabes números".

Tal vez esta premisa haya sido aceptable en el pasado, dadas las limitaciones educativas y de acceso a la información. Pero en la actualidad, simplemente ya no es subsistente, máxime si las habilidades de los jóvenes claramente van superando progresivamente las de generaciones anteriores, sólo necesitan una buena guía.

No obstante, mientras las generaciones de los años 60 sigan dirigiendo la política y estrategia educativa, no se esperan cambios significativos, más allá de las conocidas estrategias de marketing para atraer a los jóvenes hambrientos de conocimiento y de cartones.

A pesar de todo, se espera que las nuevas generaciones logren sobresalir en el intento de corregir los errores de sus predecesores y en la formulación de nuevas preguntas. Y es que, aunque suene kantiano o cartesiano, en la crítica y en la duda está el verdadero camino al conocimiento, no basta con la mera repetición.

Así, repeticiones como AED es la única manifestación de la interrelación entre ambos campos; o que, es indistinto escribir DyE o EyD también. Contrario a la vocablo popular, "en la repetición, no está el gusto".

Y por cierto, es posible responder esa duda? DyE o EyD. Un poco de historia podría ayudar, cuando las primeras expresiones anglosajonas sobre el tema lo llamaban Law and Economics o "Economic Analysis of Law" cuya traducción cuasi-literal ha sido la que se conoce. 

Este enfoque sugiere entonces que la expresión con mayores antecedentes sería "Derecho y Economía".

El problema está en que eso puede generar implícitamente una tendencia más jurídica, posiblemente correcta históricamente, aunque desincentivadora para los más económicos. No por nada la vertiente económica desarrolló la llamada "economía institucional". Aunque la contrapartida jurídica implantó el "derecho económico" o la '"iuseconomía"

Entonces EyD querrá decir que es un enfoque más económico? Es posible, y sería lo más adecuado, que se utilice esta denominación; de este modo, además de respetar las reglas lingüísticas, se estaría incentivando a los más económicos a renovar o iniciar su interés en la materia. 

Lamentablemente, ello genera otro problema. ¿Qué ocurre con las instituciones cuyo enfoque es equilibrado en ambas disciplinas? ¿Como manifestar que no tiene un enfoque sino ambos sobre esta materia bi-disciplinaria? Esta problemática proviene de la distinción entre objeto de estudio y metodología o enfoque del objeto de estudio. Por ello es que resulta perfectamente válido hablar de análisis jurídico de la economía o análisis económico del derecho como vertientes especiales de la conjunción de ambas disciplinas. 

Desde un punto de vista especial parece más fácil absolver esta duda. Por ejemplo, si el objeto de estudio es el consumidor, se puede precisar economía y derecho del consumidor o viceversa. Sin embargo, desde el enfoque general, dicha ordenación resulta más complicada. 

La linealidad en formulación de frases (izquierda a derecha) así como la semántica del orden de las palabras impiden establecer el tan deseado equilibrio, a fin de resolver la presente cuestión de nombre......

En geometría pura, una bisectriz es una linea que corta un ángulo (compuesto por línes que se cruzan) exactamente en dos partes iguales. A su vez, en un plano cartesiano, al dibujar la bisectriz del ángulo formado por la el cruce entre la línea de las abscisas y la de ordenadas, se puede observar que cualquier punto de la bisectriz se encuentra a igual distancia entre la recta de abscisas y la de ordenadas: ahí esta la economía y derecho o derecho y economía.

Es indistinto, pues la geometría no tiene preferencias en ese sentido.

No obstante, el desliz ahora proviene de las ciencias económicas y ya no de las letras. Ocurre que en economía matemática o matemática económica (el problema está por todos lados) el eje de ordenas es usualmente atribuido a las variables dependientes ("y") y el de abscisas a las variables explicativas ("x"), generándose una vez más una distinción según según la colocación espacial de las partes del objeto de estudio: y = f(x)

Para la próxima edición de la serie "cuestión de nombre", se intentará resolver este enigma a través de matrices y vectores, para lo cual se recomienda al lector una pequeña revisión a esta temática, a fin de maximizar la comprensión y la profundidad del análisis.

José-Manuel MARTIN CORONADO
Socio Principal

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